
Proyecto Risogramas
de Karla Zorrilla
Risogramas es una investigación artística que explora la risografía como un espacio de diálogo entre la operadora y la máquina, entendiendo la impresión no como un procedimiento meramente técnico sino como un proceso de traducción, negociación y construcción conjunta de lenguajes gráficos. La investigación parte de dos preguntas centrales: ¿qué posibilidades expresivas y de conocimiento emergen de la relación entre la operadora y la duplicadora? y ¿cómo la traducción que realiza la máquina, al convertir imágenes, texturas u objetos del mundo material en una matriz de puntos e impresiones por capas de color, configura nuevas formas de pensar y producir la gráfica contemporánea?
El objetivo del proyecto es construir un marco de referencia situado para comprender la risografía desde la experiencia del hacer, desplazando la atención desde la eficiencia técnica hacia los procesos de interacción, error, interpretación y respuesta que se establecen con la máquina. En este sentido, cada impresión constituye una conversación: la operadora propone un estímulo mediante el escaneo o la preparación de una imagen y la duplicadora responde a través de su propio sistema de traducción al generar el máster y producir la impresión, revelando comportamientos y posibilidades que transforman la práctica artística.
La metodología articula investigación documental, entrevistas a talleres pioneros de risografía en Lima y una serie de ejercicios de investigación-creación desarrollados durante el proyecto, entre ellos Diario Antibinario, Cartas a Venus y Nuevos controles. Estas experiencias funcionan simultáneamente como experimentación artística, producción de datos y reflexión metodológica, alimentando la escritura del libro y siendo incorporadas en su propia estructura editorial. De este modo, la publicación no opera únicamente como registro final, sino como una extensión del proceso de investigación y un espacio donde confluyen práctica, análisis y materialización gráfica.
La principal contribución de Risogramas consiste en proponer que la relación humano-máquina puede entenderse como una instancia de coautoría en la generación de conocimiento visual. Al reconocer la traducción técnica, la materialidad de la impresión y la contingencia del proceso como elementos activos de investigación, el proyecto amplía las posibilidades epistemológicas de la práctica gráfica y ofrece una aproximación a la risografía en la que el hacer, más que ilustrar una idea previa, constituye el medio mismo para pensar, formular preguntas y producir conocimiento artístico.
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Léxico mecánico
Desde el inicio, el proyecto estuvo atravesado por la noción de lenguaje. Con el interés de vincular los códigos sonoros y visuales de la duplicadora, realicé junto a Emperatriz un mapeo de sus formas internas: relieves, cavidades, piezas volumétricas y contornos que rara vez se observan en detalle. Trazamos estas geometrías sobre papel traslúcido, complementamos el registro con fotografías y llevamos todo al laboratorio digital. A partir de esta recopilación se diseñó una serie de instrumentos de acrílico, plantillas multifuncionales basadas en el vocabulario formal de la máquina, que permitieron elaborar una primera secuencia de dibujos derivados directamente de la corporalidad de la máquina duplicadora.


Cartas a Venus
Esta es una carpeta de monograbados en risografía en permanente construcción, iniciada como ejercicio previo a la edición del libro y continuada durante todo su desarrollo, especialmente para elaborar el capítulo ‘La impresión se hace en la oscuridad’. Su metodología consistió en explorar la sobreimpresión de diversas fuentes: dibujos elaborados con los instrumentos de acrílico, impresiones de mi archivo personal y objetos encontrados. Ello permitió utilizar la máquina como un medio de creación, explorando sus capacidades de manejo de contraste, escala y posición para crear cada una de las capas; imprimiendo una sobre otra sin planear anticipadamente su resultado. En esta práctica se sostiene un diálogo directo con la duplicadora, donde todo lo que se introduce desde el plano físico es interpretado, traducido y devuelto como imagen bidimensional.
El diario antibinario
Pensando en el lenguaje fundamental de las máquinas, aquel mediante el cual procesan y representan información, inicié una serie de ejercicios sobre papel milimetrado. Sabía que cualquier intercambio con Venus, por muy humano que pareciera, era siempre traducido a secuencias de bits. Esta trama estructurada del papel remitía también a los oscilogramas que registran las frecuencias sonoras del proceso de impresión. Durante varios días anoté mis reflexiones y las respuestas imaginadas de la máquina utilizando tinta de color, alternando cuadrados llenos y vacíos en una escritura codificada, filtrando secretos y como un juego de cifrado que solo la duplicadora podría comprender.



Nuevos controles
A partir de algunos dibujos desarrollados, diseñé prototipos de tableros de control imaginarios para duplicadoras. En el proceso de comprender su lenguaje operativo descubrí que ciertas acciones intuitivas, quizás demasiado humanas, no contaban con un botón o interfaz que les correspondiera. Aunque estos controles no pueden conectarse realmente a la máquina ni alterar su sistema interno, funcionan como prótesis conceptuales o módulos adicionales que podrían incorporarse físicamente al cuerpo de la duplicadora, expandiendo visualmente su repertorio de comunicación y revelando los límites de su diseño original.
Libro Risogramas
La publicación que acompaña este proyecto reúne y da forma a todo su desarrollo, a la vez que constituye una pieza autónoma. Las imágenes, la secuencia de impresión y el texto fueron construyéndose en paralelo a partir de una única maqueta estructural, de modo que el libro pudiera pensarse como un proceso en sí mismo. El objetivo era reflexionar sobre la risografía desde los propios acertijos que la impresión iba proponiendo, cada decisión debía surgir del diálogo entre máquina, materia y lenguaje. La capa de texto fue la última en imprimirse, acoplándose a las anteriores como en un proceso de sedimentación.
El libro incorpora además un borde que remite directamente a los dibujos del Diario Antibinario: una retícula de cuadrados llenos y vacíos que funciona como umbral de lectura. Ese margen, legible como una secuencia de 1 y 0, antecede a las páginas interiores y prepara al lector para transitar entre dos formas de lenguaje. El de la máquina, binario y estructurado y el de la operadora corporal e interpretativo. Un código que, al atravesarse, se traduce en imagen, relato y experiencia.
La paleta de color utilizada, menta/verde, azul, rojo, rosa, morado y amarillo, corresponde a las partes físicas de Venus, reforzando el vínculo entre la máquina y su representación gráfica. Muchas de las imágenes provienen de los primeros dibujos realizados con los instrumentos de acrílico de Léxico Mecánico, mientras que otras, como las del capítulo “La impresión se hace en la oscuridad”, siguen la metodología de Cartas a Venus. El libro integra así las distintas exploraciones del proyecto, convirtiéndose en un espacio donde las capas impresas dialogan y se interpretan mutuamente.
Su encuadernación fue concebida deliberadamente como una estructura abierta, no está cosido ni engrapado de manera fija. Esta decisión busca que el libro pueda separarse, reorganizarse y sobreimprimirse sobre sus propias reflexiones y que funcione como un dispositivo en constante uso, un cuaderno de trabajo que puede seguir creciendo y acumulando capas.
El carácter impreso de esta publicación constituye también una posición frente a la estandarización digital de las artes. Autoeditar desde la práctica artística implica asumir decisiones materiales, formato, papel, número de páginas, cromática, que afectan la forma en que el lector se relaciona con la obra, convirtiéndola en una experiencia multisensorial y situada. Risogramas se presenta así como un libro que no solo documenta un proceso, sino que encarna, en su estructura y materialidad, las tensiones entre lo humano y lo mecánico, el plano digital y el táctil, lo que tiene una traducción y lo que se está por traducir.



